La relación abogado - cliente tiene que ser una relación basada en la confianza y el respeto mutuo.
El abogado no responde por los resultados, sino por el trabajo bien hecho y es su obligación informar al cliente, con carácter previo a iniciar cualquier actuación, de los riesgos que asume y los costes que le pueden suponer, para que tenga elementos de juicio suficientes y valore si le conviene o le interesa introducirse en un pleito.
Siempre tiene que procurar obtener una solución amistosa al problema planteado, pues evitará molestias, perjuicios y costes.
Y la honestidad y la sinceridad deben presidir las actuaciones de cada día.
Este blog surge con el objetivo de hacer llegar a sus visitantes, datos y curiosidades relacionadas con el mundo del Derecho, de forma que pueda servirles de ayuda.
Pretende resultar interesante tanto a los particulares como a otros profesionales de la abogacía.
Albacete, 18 de enero de 2013. Rosa Pilar Sáez
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