jueves, 20 de junio de 2013

Usted puede ser un Jurado Popular

Imagínese que al llegar a su casa se encuentra una carta del Juzgado que le dice que ha sido seleccionado como Jurado Popular. Es muy probable que un escalofrío le recorra todo el cuerpo y que piense que le han hecho una faena. Que nunca le toca nada bueno y mira por donde el azar se ha tenido que parar en su nombre para este cometido.

Inmediatamente después pensará cuántos días lo van a molestar, si le pagarán algo y si en el trabajo le darán permiso. Qué podría alegar para excusarse etc … A su cabeza llegarán imágenes de películas de Jurado, normalmente americanas, y quedará una desazón por la incertidumbre de no saber qué le va a suponer esta selección.

Y eso que todavía no sabe para qué juicio ha sido seleccionado. Podría ser el de un personaje anónimo pero y ¿si se trata de uno más mediático? Imagínese que con posterioridad lo reclaman para emitir el veredicto de José Bretón, padre de los dos pequeños Ruth y José, de los que no se sabe su paradero desde hace más de un año y que se presume que fueron asesinados por su padre e incinerados en una finca familiar.

¿Será usted capaz de emitir un veredicto objetivo? ¿Se dejará llevar por los sentimientos o valorará de manera imparcial las pruebas y los testimonios de los testigos? ¿Será usted consciente de que en el Derecho Penal español todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario? ¿Asumirá que será la acusación quien tenga que demostrar la culpabilidad del acusado y no el acusado quien tenga que demostrar su inocencia? ¿Será capaz de no dejarse influir por la simpatía o antipatía que despierten en usted el abogado defensor, el fiscal o el acusado?

Yo, sinceramente, creo que no. No quiero decir que en este caso este hombre no merezca la condena, pero en general considero que los jurados legos no tienen la capacidad de abstraerse de lo subjetivo y sentimental y  valorar con objetividad las pruebas; que son más fáciles de influenciar que un Juez de carrera.

Esto no quiere decir tampoco que los Jueces profesionales no puedan equivocarse o dejarse llevar por prejuicios, pero en proporción considero que hay más garantías de una resolución fundada en Derecho cuando la emite un Juez o Tribunal profesional que un Jurado Popular. Siendo tan perjudicial para la sociedad y  nuestro sistema democrático dejar en libertad a un culpable como condenar a un inocente.

Casos tan sonados como el  del crimen de Cuenca, donde a principios de siglo condenaron a dos hombres por la muerte del “Cepa” que se había ido del pueblo sin decir nada a nadie porque le dio un “barrunto”, o el de Rocío Wanninkhof donde condenaron a Dolores Vázquez como autora de su muerte y años después se descubrió su inocencia, son los más sonados, pero no los únicos que demuestran las debilidades de esta forma de hacer Justicia.

martes, 11 de junio de 2013

Dacción en Pago


A finales del mes de abril la Comisión de Economía aprobaba la Ley para reforzar la protección de los deudores hipotecarios, reestructuración de la deuda y alquiler social.
Esta Ley se ha aprobado exclusivamente con los votos del PP y con duras críticas de los partidos de la oposición y de la calle.
En todos sitios leo, veo y escucho un clamor popular que exige la dación en pago para todos los casos y con carácter retroactivo. Exigencia defendida desde hace algún tiempo por la plataforma antidesahucios, a mi juicio de forma irresponsable y demagógica llegando incluso a rayar lo delictivo en la utilización de coacciones e intimidaciones a diputados del PP. Y digo coacciones porque me niego a utilizar la palabra “escrache”, importada de Argentina, que lo que esconde, de manera adornada, es una intimidación y coacción en toda regla para presionar a diputados elegidos democráticamente e imponer por la fuerza un criterio personal, tan lícito y respetable como el contrario.
El PSOE, que en su época de gobierno se negaba a aceptar la dación en pago, ahora por intereses puramente electoralistas la defiende.
Desde mi modesta opinión, la dación en pago no es la solución al problema de esas familias a las que la crisis y el desempleo les impide hacer frente a sus obligaciones hipotecarias. En primer lugar, porque entregan la casa, pero se quedan sin ella. Y no se trata de echar a la gente a la calle, sino de facilitarles que puedan hacer frente a sus deudas, para conservar sus viviendas en la medida de lo posible, flexibilizando la forma de pago y la devolución de sus créditos.
En segundo lugar, porque las garantías jurídicas que ofrece el sistema español han permitido conceder préstamos con intereses más bajos que en otros países donde se contempla la posibilidad de la dación en pago. Yo les preguntaría a aquellos que la defienden: ¿Podría comprar su casa si el banco sólo le ofreciera el 50% de su valor y si tuviera que pagar un 14 % de interés?
En tercer lugar, porque los expertos advierten de que no se deben realizar reformas con carácter retroactivo ya que supone cambiar las reglas de juego a mitad del partido con la inseguridad que ello supone. Y porque la banca, por muy mal que nos caiga, es la que facilita que podamos abrir negocios, montar empresas, comprar propiedades… si se les exige la asunción de más riesgo, nos exigirán más condiciones.
Está claro que hay que luchar contra la usura, contra los intereses de demora leoninos, contra la especulación, contra el abuso… que hay que buscar soluciones a las personas que no pueden hacer frente a sus deudas. Pero lo que no se puede defender, porque es una falacia, es que la dación en pago, en todos los casos, sea la solución. Ni que nuestro sistema financiero,  bastante tocado y en proceso de recuperación, pudiera soportar una reforma como la exigida por la plataforma.